14 de Setembre, 2011
La ONCE vuelve a la carga con sus terminales para establecimientos hosteleros
La Organización Nacional de Ciegos confía en lograr la aceptación de sus terminales ¡Rasca Ya! por parte de las Administraciones regionales en los establecimientos hosteleros. Tras un verano bastante tranquilo después de que la mayoría de los Gobiernos autonómicos informase a las diferentes delegaciones del incumplimiento de los reglamentos que afectan al juego aconsejando, por tanto, la retirada de las máquinas, la ONCE está dispuesta a emprender una nueva ofensiva recurriendo incluso a la vía jurídica si es necesario.
Esta nueva "sublevación" ha comenzado en Castilla y León con su responsable territorial, Ismael Pérez, a la cabeza. Durante la presentación de la Memoria 2010 de la entidad, Pérez manifestó su intención de reunirse de nuevo con los responsables de Juego de la Comunidad con el objeto de de "convencer" a la Junta de que está equivocada en su resolución y que debe rectificar.
La ONCE no quiere quedarse al margen de los importantes cambios que está experimentando la industria tradicional y las loterías públicas y la comercialización de nuevos juegos a través de terminales de venta en establecimientos de hostelería sería un paso adelante. Por el momento, a pesar de que la ONCE se ampara en la legislación nacional, son las Comunidades Autónomas las que tienen la última palabra a la hora de conceder las licencias de explotación en este tipo de locales y, hasta la fecha, no parecen muy dispuestas a otorgarlas por considerar que no se ajustan a la normativa propia.
Otra cosa sería que se especificase perfectamente qué se incumple y cómo subsanarlo para lograr el visto bueno, una decisión que según la patronal del juego sería muy perjudicial para el rendimiento ya de por sí bastante malo de las máquinas tipo B. De todos modos, no es de descartar que de aquí a unos años veamos en un bar una tipo A, una tipo B, una máquina apuestas, otra de LAE y otra de la ONCE juntas.
Pero el propósito de la ONCE no es conformarse con llegar a bares y restaurantes para ampliar sus puntos de distribución. La Organización aspira a mucho más, empezando por la libertad para organizar juegos multiestatales, es decir, sorteos con incidencia fuera de nuestras fronteras, o incluso un especial de Navidad. Serán las propuestas que eleven al Gobierno cuando toque renegociar el acuerdo que concluye este año.
Como argumentos no descartan esgrimir la desigualdad que se va a plantear con la privatización de LAE, que en muchos casos comparte concesiones con la ONCE. En esto coinciden con el juego privado presencial que ya ha advertido del peligro que corre el equilibrio actual debido a la competencia en condiciones demasiados ventajosas con las que parten las Loterías Públicas.
Esta será otra batalla. Por el momento, lo más inmediato es seguir tratando la instalación de sus terminales de rascas en los bares españoles y para ello necesitan la autorización de los Gobiernos Autonómicos.
Font: Opergame
