5 de Novembre, 2010
SEXO Y JUEGO (article d'opinió)
Permitidme que haga unas reflexiones al respecto. Vivimos en un momento histórico en donde frecuentemente amparados por los no pocos esfuerzos realizados para la no discriminación de la mujer, hemos pasado a la utilización sesgada, de esa misma igualdad, para ser usada, por algunos, como referencia en la comunicación de un informe sobre el juego. No tengo nada que objetar a las estadísticas ni a los informes que ayuden a conocer la realidad del juego responsable en la sociedad. Sin embargo, estaréis de acuerdo conmigo, en que no siempre se trasmiten los resultados con la ecuanimidad necesaria. En una nota divulgada por la Agencia Efe publicada en la mayoría de medios informativos del Sector, he leído: “El 96,5% de las mujeres catalanas tiene un hábito de juego responsable y, a diferencia de los hombres, que buscan un mayor riesgo y excitación en sus apuestas, opta en su mayoría por un tipo de juego poco interactivo y por lo tanto menos adictivo.”
En el enunciado de la nota, podría claramente entenderse que está referido al 96,5% de totalidad del censo femenino en Cataluña. Pasado el primer impacto que esto supone, la misma nota de prensa puntualiza que existe un 30,7% de mujeres que nunca juega. Es de esperar, pues, que, sin conocer la suma que ambas cifras suponen en el total de la población femenina residente en dicha Autonomía, nadie saque conclusiones precipitadas. Pero me temo que, para quien desconoce las sutilezas del lenguaje, el mensaje que permanece es del todo negativo. No obstante, lo anterior tiene su parte positiva: al menos, las mujeres salen mejor consideradas que los hombres. Ellas juegan por entretenerse, ellos por el riesgo. Las primeras, por escapar de estados de ánimo negativos, ellos por la codicia de un gran premio.
Existen tres actitudes básicas en las personas que se sientan en una mesa común para negociar. Las que están orientadas hacia la relación, las que lo están hacia el objetivo y las que tan sólo responden al concepto estratégico que supone el poder en sí mismo. Podéis reconocerlas porque las primeras se preocupan de que nadie se sienta incómodo, las orientadas al objetivo porque se centran desde el inicio en las soluciones y a las últimas, porque esquivan el diálogo, los argumentos que esgrimen sólo refuerzan su posición y tan sólo están de acuerdo con los demás cuando las conclusiones resultan a su favor.
Font: Antonio Inglés, juegointegral.com